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Bienvenido al blog de Pedro Antonio Cañadillas, a petición de los buenos aficionados de la Villa, desde estas páginas vamos a relatar mis vivencias y experiencias de los últimos años en este taurino pueblo de Almonacid de Zorita.

sábado, 16 de enero de 2016

Anécdotas y dichos de Rafael Molina Sánchez "Lagartijo"



  • Rafael tenía en su cuadrilla a un picador llamado "Juan el de los Gallos" el nombre le provenía por ser criador y aficionado a los gallos de pelea. Éste tenía uno de una categoría fenomenal, el maestro -también aficionado a los galos- estaba detrás de su piquero para que se lo vendiera, pero él daba largas al asunto. Un día estando picando “Juan el de los Gallos", tuvo una caída al descubierto,“Lagartijo” que estaba pendiente, antes de meter el capote para hacer el quite le dice a Juan: -¿Me vendes el gallo?. Hay varias versiones de lo que contesto el piquero a pocos centímetros de los pitones; la verdad fue que Rafael metió el capote y se llevó al astado.“Lagartijo” dijo al respecto: - Mi intención era salvar la vida de uno de mi cuadrilla, pero por si las moscas, le dije algunas palabrillas a Juan a ver si se ablandaba y me vendía el gallo.

  • Estado “Lagartijo” toreando el la plaza de San Sebastián tuvo una tarde desafortunada, el público le formó una gran bronca. Al ir a la barrera Rafael le dijo a su mozo de espada: - Coge los “trastes” y ahora mismo “pa” Córdoba. El mozo le dijo: -Rafael, primero tendremos que descansar, pues Córdoba está muy lejos“Lagartillo” le respondió: - Lo lejos es esto, no Córdoba, que está en su sitio.

  • Otra tarde donde los astados le dieron a Rafael varios revolcones y una paliza descomunal, al terminar la corrida, su “mozo espa” le dijo:-Maestro lo siento, has “tenio” mala suerte. “Lagartijo le respondió: -La culpa es tuya por haberme puesto un traje de luces rojo, el toro se ha “figurao” que yo era la muleta.
  • Estando "Lagartijo" en un coso francés y viendo que el toro le iba a dar poco juego en la faena, se acercó a la barrera y le dijo a su cuadrilla. - Este toro os lo brindo a vosotros. Se fue al público y brindó con estas plabras: -Tengo el gusto de brindar la muerte de este toro a todos los extranjeros que se encuentran en esta plaza.
  • Lagartijo siempre cuidó que en su cuadrilla estuvieran los mejores subalternos del momento, este comentario lo avala. Había en ese instante en el grupo, los cordobeses Juan Molina su hermano, ManeneTorerito, Guerrita y el Mojimo, como picadores el El Artillero y el de Alcalá de Guadaíra Manuel Calderón. Es el caso, que estando en el caféInglés de Madrid, que lo frecuentaba asiduamente cuando iba a la Villa y Corte, un conocido le dijo: - Mañana te aguardan en los corrales de la plaza un buen corridón. A lo que contestó Rafael con compostura a su contertulios: -"En estando “güenos” yo y mi gente, ya pueden “jechar”, si quieren los güeyes".

  • Como es sabido Lagartijo y Frascuelo eran toreros que se enfrentaban continuamente con sus artes diferentes en todos los ruedos. Un político malagueño queriendo comprometer a Rafael y a Salvador les preguntó cual de los dos era el mejor. Lagartijo dudaba en la respuesta, cuando resolutivamente atajó el dilema diciendo: -No le des más vueltas Salvador; los mejores “semos” tu y yo… y los peores, tu hermano y el mío. Hacía referencia a los subalternos Paco Frascuelo y Manuel Molina.
  • Lagartijo en la última etapa como lidiador, se negó torear en la Maestranza sevillana por motivo de unas campañas hostiles que unos individuos durante años hicieron hacia su persona mediante un linchamiento permanente. La última vez que toreó en Sevilla fue el 20 de abril de 1884, al terminar la corrida, se fue a la Fonda Los Emperadores, de una forma apresurada se desnudó y rápidamente se marchó a la estación de Córdoba, donde aguardó la llegada del tren mixto que lo llevara a su ciudad natal. Al despedirse de unos amigos que lo acompañaron al andén lacónicamente y con voz apagada dijo: -No "atorero" “ma” en Sevilla… ¿Qué he “jecho” yo “pa” que me traten así?..... Prueba de ello fue que en el año 1893 como despedida de matador de toros efectuó cinco corridas de despedida por las principales plaza de España no llegando a Sevilla.

  • Su amistad y admiración por Frascuelo -su rival en los duelo- la demostró con este hecho. Acudió Lagartijo a la plaza de Madrid -cuando ya se había cortado la coleta- en calidad de invitado por el Conde de Romanones para presidir una corrida Patriótica, en la que participaron diez espadas, entre ellos Guerrita y Torerito. Cuando iba para al coso montado en un coche tirado por cuatro jacas tordas, le advirtió un madrileño: -“ Qué bien va usted maestro”, él le contestó: -Es “verdá”, pero me falta “jargo”. Éste le interrogó: -¿El qué?.Dijo Rafael: -“El pobre “Sarvaó” aquí a mi "lao"... pues éste había fallecido el 8 de marzo se ese mismo año.

  • En unas fechas anteriores a su muerte lo visitó su pariente Rafael Bejarano Carrasco "Torerito" y le preguntó como se encontraba, a lo que contesto Lagartijo: -Prepara tu maleta, que vamos a “jacer” un viaje “mu” largo. Fallecido Rafael, a los cuatro meses murió Torerito.
  • En la plaza de La Malagueta le tocó en suerte a Lagartijo un toro llamado Cucharero de Anastasio Martín, grande hasta el punto de rascarse el hocico sobre la contera de la barrera sin tener que levantar su voluminosa cabeza, además estaba dotada de una asombrosa cornadura. Lo lidió como pudo, pues los muletazos eran a gran distancia, a la hora de matar el cornúpeta se llevó al desolladero hasta tres estoques; se puede decir que todos los asistentes a la corrida respiraron cuando dobló. Pues bien, el Califa pidió la cabeza como recuerdo, colgándola el su despacho. Comentaban que cuando llegaba a su casa con unas copitas de más se acercaba a Cucharero y con un bastón le daba diciendo: -¡Maldita sea la vaca que te parió!.
  • Estando en Zaragoza en el Hotel Universo coincidió con la Marquesa de Altavilla acompañado de un distinguido diplomático alemán, al que le prometió brindar aquella tarde una de sus faenas. Rafael dijo a la aristócrata: -Señora marquesa escríbame el nombre de su amigo en un papel, "pa” estudiármelo". Ya en el ruedo, en el quinto toro llamado Culebro de Cipriano Ferrer, se fue Lagartijo al tendido y expresó las siguiente frase: -Brindo por "oste", por la gente de su tierra y por las "güenas" mosas que tiene a su vera". Al parecer no pudo aprenderse el nombre del diplomático. Alguien al terminar la faena le preguntó sobre la identidad del brindado a lo que Rafael contestó:-No los sé. Es un “gachó dallá” arriba, que lleva sombrero blanco y tiene un nombre que no lo sabe “desí” ni la paloma “asú”. (La paloma azul era el ave de una leyenda antigua cordobesa).
  • Lagartijo era arrogante cuando veía que alguien lo intentaba menospreciar como persona. Ocurrió el siguiente hecho en el hotel donde se hospedabs en Valencia. Cuando volvía de torear, un rico lord inglés lo abordó: -Mister Lagartijo, ¿“osté” querer dar bordón de su vestido, para “mi” mostrar a las “ladies” inglesas? Rafael todo cortés y generoso arrancó una borla de de oro de su hombrera y se la dio al súbdito de su Majestad. Este no tuvo más idea que sacar unas monedas y dárselas como propina. A lo queRafael se acordó de Trafalgar y le contestó: Con eso “señó” “Misló”, compra “osté” cotufas a las “miloras” que seguro será una novedad "pa" ellas.

  • Estuvo Lagartijo en la inauguración de la plaza de toros de la rue de Pergolesse en París, donde actuó en la tercera y cuarta corrida. No extrañó la distancia con su Córdoba, ya que todo fueron felicitaciones y acogidas, además se comportó como si en ella se encontrara por su rumbosidad a la hora de convidar. Tan en su propia tierra se sentía, que le dice a su hermano. -Juan, a estos “franchutis” no hay quien los “j´entienda”.
  • La generosidad de Rafael era una señal de identidad en él. Por motivos de una herida sufrida en Sevilla no pudo acudir a las fiestas de julio en Pamplona, donde le sustituyó Ángel López “Regatero”, quien al regresar a Madrid visitó al califa para hacerle entrega de los honorarios que había recibido. Agradeciéndole el gesto Lagartijo le dijo: -Con esos ocho mil reales te “j´aces” un vestido de “atorá”. Por supuesto la suma daba para mucho más.
  • En una de las visitas que el médico le realizó cuando estaba en su últimos días, Rafael abriendo mucho los ojos, le dijo:-Don José, me “paese” a mí “queste” bicho está “mu queao”.
  • Había un aficionado en Madrid que no se perdía una corrida donde toreara Lagartijo. Éste estaba siempre detrás del mozo de espadas del califa diciéndole: -Hombre dile a tu maestro que me brinde un toro. Tal era la insistencia del individuo que se fue el mozo a comunicárselo al maestro; éste accedió a la petición, y lo llamó diciéndole: -Mañana te brindo un toro. El aficionado en lugar de ponerse contento se entristeció, por lo que Lagartijo le dijo: -¿ No es tu mayor ilusión? Respondió el aficionado: -Si que es, pero cuando le devuelva la montera, que le puedo yo regalar ante los ojos del públicoRafael le replicó: -"J´eso está j´echo", toma mi "reló" de oro con la "caena" y cuando "deguelvas" la montera lo "j´echas" dentro. Se verificó el brindis. El mozo de espadas esta pendiente y cuando recogió la montera en vez de reloj lo que había era un papel que decía: -Ve a recogerlo al Monte de PiedadLagartijo se echó a reír y dijo: -J´este pillo lo quería "pa come". Su generosidad era a lo grande.

  • El Ayuntamiento de Málaga organizó una corrida de toros con motivo de la visita de Alfonso XII a esa ciudad. En dicha corrida actuó Lagartijo brindando al rey el toro“Brigadillo” con estas palabras: -Brindo por su majestad, por los malagueños y por las niñas bonitas. Rafael demostraba con es gesto los muchos piropos que durante su vida echó a las mocitas.

  • Paseando el Califa solo, entró a cenar al restaurante Lardhy. La carta que le presentaron estaba escrita en francés, - por su puesto el maestro desconocía por completo ese idioma- al preguntarle el camarero que deseaba, salió del apuro señalando al alzar con el dedo el plato deseado, que en su caso fue una sopa. Llegó el segundo y tercer plato e hizo la misma operación indicando con el índice los nuevos platos, de forma que apunto dos nuevas sopas. Al terminar el “maitre” le preguntó: — ¿Desea alguna cosa más el señor?“Lagartijo” observó ciertas risas en el reservado para el personal del servicio, -él que no se les escapaba nada- le contestó: —“Pue” me voy a tomar una copita de “coña”, a mí, ¿sabe “osté”?, por la noche no “j´ay” quien me saque de mis tres sopitas y la copita.

  • Rafael Molina fue muchos años Hermano Mayor la cofradía de Jesús Caído, portaba éste en Semana Santa una túnica hecha de un capote del torero. Rafael iba todos los años detrás del paso acompañando a su Señor; se dio el caso, que estando la imagen el la puerta del Colodro, la voz de una mujer empezó a cantar una saeta con tal fervor y emoción que Lagartijo le preguntó al piconero Juan “Diablo” : - ¿Quién es “j´esa” que canta la saeta?. Juan le respondió: - “La Capirota” que “j´está mu” malitaRafaelconmovido le dijo: “Pue, golverle” el paso “pa” que la salve de la “cogía”. Una vez terminada la Carrera procesional Lagartijo con su estilo rumboso invitaba a todos los“Tizcaos” en la “Corsaria”, taberna ubicada en la calle Mayor de Santa Marina, y allí terminaban “la madruga” cantado y bebiendo Montilla.

  • En la plaza de toros de la Maestranza Sevilla había un mozo de caballos y arenero que cada vez que toreaba Lagartijo en la capital Hispalense, se colocaba detrás de él para ver ponerse el capote del paseillo y cuando se lo colocaba el califa con soltura y elegancia, exclamaba el sevillano con voz fuerte: -¡¡¡J´eres LA CUSTODIA!!!. A lo que Lagartijole contestó en una ocasión: -“Po” no “j´es” la de “J´Arfe”.
  • A los pocos días de morir Lagartijo, se extendió por Córdoba la noticia de que a Rafael le había tocado la lotería con un premio gordo concretamente en el número 00019 al estar suscrito desde hacia muchísimos años a dicho décimos. La verdad sea dicha, - pues no hay datos fidedignos- se cuenta, que algunos familiar y amigos registraron la casa buscando dicho número, pero no lo llegaron a encontrar. A alguien se le ocurrió la idea de que podía estar en un bolsillo del traje del difunto, de forma que se cundió el rumor de que iban a desenterrar a Lagartijo para registrarlo. Todo quedó en rumores, persistiendo entre la gente el dicho: “Tienes más suerte que “Largartijo”, que hasta muerto le toco la lotería”.

  • También se comentaba que cuando estaban amortajándolo un gran amigo y admirador, dijo ante el cadáver: - Rafaé fuiste un rico generoso y quiero que mueras rico. E introdujo unas monedas de oro en cada uno de los bolsillos de la chaqueta.

  • Esta anécdota fue muy sonada en Córdoba. Ocurrió, que una bellísima mujer fue a la calle Osario en la cual estaba ubicada la casa donde vivía “Lagartijo”; él mismo abrió la puerta y sin mediar palabra dicha dama le disparo dos tiros. Salió huyendo y se escondió en la Iglesia de los Dolores metiéndose en el confesionario. La bala chamuscó al maestro en el muslo derecho sin tener consecuencias. Cuando fue detenida por la policía “Lagartijo” dijo: -¡A "j´esa" señora que no le ocurra "na"!. Pues se dedujo de la actitud del califa, la sospecha, ¡ de qué sabe Dios !, que historia romántica podía traerse entre manos.

viernes, 15 de enero de 2016

Luis Mazzantini Eguía

Luis Mazzantini Eguía (ElgóibarGuipúzcoa10 de octubre de 1856 – Madrid23 de abril de 1926) fue un célebre matador de torosespañol.
Hijo de un ingeniero italiano y de madre vasca, vivió y estudió en Italia durante su infancia y adolescencia, obteniendo el grado de bachiller en Artes. Regresó a España como secretario en el cortejo de Amadeo de Saboya. En busca de fama y dinero, decidió dedicarse al toreo a edad tardía y sin ser antes banderillero. Su formación cultural, inusual en los toreros de la época, le hizo ganarse el apodo deseñorito loco. Tras un periodo de novillero, confirmó su alternativa en Madrid de manos de Lagartijo, el 29 de mayo de 1884.
Coincidió con el periodo de dominio absoluto del Rafael GuerraGuerrita y también alternó con los míticos Lagartijo y Frascuelo, que se encontraban en la recta final de sus carreras. A Mazzantini, ya apodado don Luis, se le recuerda por su singular personalidad dentro y fuera de las plazas y técnicamente como un gran estoqueador. También son recordadas las anécdotas que sobre él contaba el Guerra, su antagonista en la plaza, y por haber logrado imponer el sorteo de los toros, ya que hasta entonces el principal matador (siempre Guerrita), con el beneplácito del ganadero, escogía las reses que deseaba torear, lo que perjudicaba a los demás matadores. También logró mejoras en los honorarios de los diestros. Mató casi 3000 toros y llegó a ganar seis mil pesetas por corrida en la última década del siglo XIX.
Fue muy popular en su época, vestía muy elegante y se codeaba con la alta sociedad. También tenía amigos artistas, frecuentaba la ópera y las tertulias literarias.

Se cortó la coleta al morir su esposa, en febrero de 1905. Una vez retirado de los ruedos, Mazzantini, de tendencia monárquica, se dedicó a una brillante carrera política. Fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid, teniente de alcalde, miembro de la Diputación Provincial y gobernador civil de Guadalajara y de Ávila.

domingo, 10 de enero de 2016

TERCIO DE CANTES TAURINOS



A ese toro que, indultado,
vuelve a su ganadería,
si el ganadero cantara,
seguro le cantaría:

-Yo bien sabía, torillo,
torillo, yo bien sabía
que, al portarte tan cabal,
volverías, volverías...

Y si los toros cantaran,
seguro que aquel torillo
le contestaría:

-Portándome tan cabal,
no es que el perdón yo pedía.
Portándome tan cabal,
es que pensé que tenía
muchas vacas por rondar
en el campo todavía.

II
A este toro que, indultado,
vuelve a su ganadería,
si el ganadero cantara,
seguro le cantaría:

-Y yo te mandé a la muerte
y tú la gloria me das.
¡Olé los torillos nobles
que devuelven bien por mal!

Y si los toros cantaran,
seguro que aquel torillo
le contestaría

Yo la gloria conseguí
peleando bravamente,
yo la gloria conseguí;
no la quiero para mí;
para mí la hierba verda,
y la gloria, para tí.

III
A ese toro que, indultado,
vuelve a su ganadería,
si el ganadero cantara,
seguro la cantaría:

-Lo que me pidas torillo,
poco me parecerá
para pagar este gloria
que tú me acabas de dar.

Y si los toros cantaran,
seguro que aquel torillo
le contestaría

-Brillando en el pastizal,
yo sólo quiero el rocío
brillando en el pastizal,
y en el pelo presumío
de esa vaquilla pintá
que me trae loco perdío.